Perfiles Devora Dante

     Soy ,y ya con eso basta.

«Tengo una copa de vino

servida sobre mi mesa.

Fría tengo la cabeza y 

caliente el corazón.

fresca tengo ahora la

razón y con nuevo aire

 los sentidos» 

La copa de vino- fragmento

Soy. Dévora Dante, Directora del programa ConversArte y  de Lecturas Urgentes de Poesía Antioquia.

Mi nombre de pila es Luz Estella Galeano Vélez, soy la quinta  de cinco hijos. Vengo  de una familia sencilla, hija de campesinos un poco citadinos. Mi padre Fue «celador» en  la Federación Nacional de Cafeteros, hoy les dicen guardas de seguridad, pero en ese tiempo se les llamaba celadores. Muy joven emigró a atrabajar en La ciudad de Bello -Antioquia , donde se casó.

Entonces llegaron los hijos y fuimos a vivir al barrio  Guayabal.

Mi abuela Sofía tenía una finca ubicada en la Tablaza (Municipio de Caldas). Esa finca fue muy representativa para nosotros, allá íbamos a jugar con nuestros perros. En uno de mis libros yo hablo de Sofía, La abuela. Ella era campesina y cultivaba café, nosotros( sus nietos), íbamos a visitarla,  !Uuuh! la llamábamos desde el portón,  ella siempre contestaba desde el cafetal ¡Uuuh! 

La entrada a la finca  estaba toda cubierta de hortensias blancas y azules. 

Tenía la abuela muchas imágenes de santos, que pienso, era una herencia; o tal vez, todo familiar que  moría le iba dejando sus santos y, ella los conservaba con auténtica devoción.Nosotros llenábamos de hortensias los santos, y dejábamos las matas «barridas» de flores y los santos «tupidos» de ellas.

En esos cafetales  pasamos tiempos maravillosos! Jugando con los perros cuya triada era una simple “cabuya”,Visitando  El caballo (Terreno donde había un caballo). Regresamos sudorosos y felices, cansados de corretear los perros, y entonces, la abuela nos esperaba con unas deliciosas cremas de leche (Helados). Cuando la abuela murió, nunca volvimos. De aquellas tierras nos queda solo el recuerdo.

«pero recuerdo sus manos que con azadón labraban la tierra de sus abuelos.» Sofia – fragmento.

Y así, entre la Tablaza y Guayabal Cristo Rey,  transcurría la infancia.

Estudie en la escuelita que  anteriormente se llamaba la «Escuela Apolo» en este momento se llama «Escuela Cristo rey»; allí tuve dos profesoras, las cuales  fueron muy significativas en mi carrera, fueron ellas las que vieron en mí un talento especial para el arte. Ruth, mi profesora de Historia. Margarita, mi profesora de español.

No fui buena en matemáticas, pero sí muy buena en artes. Yo participaba en teatro, escribía. Las amiguitas veían en mí la que les podía escribir los versos a sus novios y a sus amigos. 


 !El arte lo hacemos a costo de nuestro dinero, fuerza y voluntad!

Las maestras Ruth y Margarita, me decían: ¡No deje de actuar! -Porque más que las letras me gustaba la actuación-, Y me gustaban los nombres sonoros,  Desde ese momento apareció mi seudónimo: Dévora Dante.

El Dévora me sonaba más fuerte con V, que, con b, yo decía soy Dévora de devorar, y, el Dante viene de Dante Alighieri.

Mi amor por la lectura lo copie de mi Hermana, -ella  era una apasionada por los libros-. Tuvimos un padre que pese a no haber estudiado mucho, nos complacía en nuestros gustos culturales, entonces ella le pedía libros. Eso era casi una epidemia, cada ocho días dos o tres libros, que mi padre complaciente se los compraba.  Hace muchos años los libros se vendían en las farmacias. El farmaceuta nos mantenía surtidos. 

Es entender que todas las familias son diferentes, hay unas que gastan en adornos, otros en ropa, otros en viajes, otros en cultura, la nuestra invertía en libros y música. Mi papá gustaba mucho de la música. La poesía me viene de  la música que  él escuchaba.  Cuando crecí fuí a buscar las letras de las canciones y comprobé que efectivamente eran poesías musicalizadas, por ejemplo de Amado Nervo.

«A mí me gustan las notas leves… 

las notas leves… las notas lánguidas, 

las que parecen suspiros hondos… 

suspiros hondos de almas que pasan…

«Perlas Negras XII» – Amado Nervo    

Además de la lectura y la música, me gusta la pintura, sobre todo la pintura religiosa.

Ya desde el bachillerato comencé a participar en concursos, era feliz escribiendo, pese a que no fui a la academia, tampoco improvise, este es un camino recorrido con amor, porque yo bien podría estar en otros espacios pero escogí el arte.

Creo que soy buena para las ventas.

Soy tan extrovertida y me gusta hablar tanto…cuando salía del colegio me iba al sector  La Candelaria, a conversar con una chica que vendía  productos naturales. A ella le encantaba mi piel. Un día, le dije que quería trabajar. La dueña de los productos al ver mi determinación  me permitió trabajar con ellas,  pese a que aun era menor de edad. Me retire de la secundaría.

Allí vendía por montones, la gente se dejaba atrapar por  mi piel. Yo les decía que usaba estos u aquellos productos y, Yo con 17 años !que productos de belleza iba a necesitar! 

Luego me retiré de las ventas de productos naturales y me puse a vender seguros para carros,me fue bien. 

Cerca a mi casa desde siempre ha existido un centro médico, allí íbamos a consultar la familia, nuestro  médico de cabecera me decía «Estudie para que trabaje conmigo en la clínica que voy a fundar». Un día, fui a ofrecerle un seguro para su  carro  y él me dijo :ya tengo la clínica, Ahora si  a trabajar.  Arrancamos con la clínica oftalmológica de Laureles, allí yo era la recepcionista.

Amo la  la lluvia y, siempre escribía cuando estaba lloviendo, las secretarías me regalaban las hojas que reciclaban y yo… escribía, escribía, y seguía escribiendo.

En la clínica teníamos una cartelera, allí colgué un día un poema, los usuarios pedían fotocopiarlo ,y  yo toda feliz porque les había gustado.

Entonces una amiga, Teresita López, me dijo: publique un libro. Averiguamos, y eso costaba como un millón de pesos y, bueno no había plata. Fue  entonces cuando vi la necesidad de terminar el bachillerato, de prepararme  para alcanzar mis metas.

Patricia García,- quien también es mi amiga- se casó con un militar. Yo fui su madrina de bodas. Pasado un tiempo ella me llamó y me dijo que me iba a llamar un amigo, que lo atendiera.  El señor me llamó y me dijo que me había visto en la foto de la boda de mi amiga, y, que el también era militar. Desde ese día «conversábamos» largas horas por teléfono. Hasta que llegó el momento de conocernos, llegó para mi cumpleaños,Y, me mandó un ramo de rosas gigantes!… Nos casamos el 27 de Mayo. Ese  fue el chiste con el señor Ariel Ruiz,con el cual  llevamos 22 años de casados y no me he arrepentido ni un  solo instante. Tenemos un hijo y una hija.


   «la vida es como una pequeña obra de teatro»

Muchos de mis escritos fueron a parar a la basura cuando me case.

Solamente le deje a Gloria Estella (mi amiga) mis agendas con algunos poemas y nos fuimos a vivir a Bogotá, allí vivimos siete años, allí tuvimos a nuestros hijos, cuando regrese Gloria Estella me devolvió las agendas y entonces volvió la poeta.

 Empecé a depurar y a transcribir.

Y bueno, mi familia sabía que si me metía a esto cambiarían nuestras vidas.

Empecé a querer proteger mis escritos, recuerdo que  le averigüe a un notario, como se hacía ese trámite y, resultó que él fue el contacto para llegar a otras personas del mundo de las letras. El me ayudo autenticar más o menos 500 páginas. 

Todo se fue dando, la vida fue fluyendo. 

Mi mamá, al verme tan decidida en este camino literario, hizo un préstamo y me dijo «Bueno, al menos para que le quede un libro para usted»

Aprendí a clasificar los géneros poéticos, aprendí como se hace un libro, aprendí a sacar del baúl mis escritos; a tener otro hijo, porque un libro es un hijo. Yo me decía: eso lo vendo en un instante, con todos los amigos que tengo, uff, lo lanzo y al instante lo vendo.

Cuando llamé a una compañera y le dije que la iba a invitar al lanzamiento del libro, me dijo: los amigos no compramos nunca nada. Ella trabajaba en una empresa que apoya los talentos, llamada Colombia de Colores. Me llevo y fue cuando Mabel Ortega y Sandra Quintero, de la empresa Colombia de Colores, se convirtieron en mis asesoras.

Todo es un tejido, la vida es un tejido,un hilo te lleva al otro. En esa dinámica de tejidos, un  editor que tiempo atrás me había regalado un libro, me llamó y me dijo: El maestro pregunta que usted donde estudio, porque él le quiere hacer el prólogo al libro, yo le dije ¿Quién es el Maestro? Él me respondió: El que escribió el libro que yo le regalé.

Corrí para ver quién era el maestro del libro y, era nada menos que  Jorge Eduardo Pardo Durán,Presidente de la  Academia Iberoamericana de Artes.


 CAFÉ CON AMARETTO
Déjame pensarte mientras tomo mi café con amaretto.Déjame te dibujo en lo profundo de mis sueños despiertos.No, no te muevas, quédate así como aquella última vez.Así con tu mano jugando con mis cabellos,luego recostado en mi pecho. Déjame anhelarte de nuevocomo este café caliente embriagador, de licor azucaradotan parecido a tus besos. ¡Cómo me gustaba beberte!Tanto como a mi café caliente. Déjame buscar el brillo de tusojos cuando decías quererme, esa sonrisa tan blanca, esafrescura de niño, la serenidad en tu frente. Déjame escucharen el viento a ver si escucho de nuevo esas palabras de amor, esossusurros de amantes. Deja tomo mi café de licores de nostalgia,quizás un día no vuelvas con el aroma a café. Pero ahora en estesueño de café azucarado… Quisiera Volverte a ver.

Y salio el libro el primer libro.

El editor Arturo Muciño, con gran empeño logro tener mi libro en la Feria Internacional del libro en Bogotá,  allí estuvo a la par con Fernando Soto Aparicio.

Yo iba con mi libro, mi hijo para todos lados, siempre cargando dos o tres para regalar.Después de publicar empecé a asistir a veladas literarias.

Le tenía terror a las redes sociales, pero fue necesario entrar a ellas.Empecé a usar las redes sociales y me enfoqué en lo cultural, empecé a postear fotografías y poesías.

Un día me llamo el notario (el que me ayudó a autenticar) y me presento a María luz Bayona, ella me llevó a una velada cultural, hubo tal empatia entre el entorno y yo que termine siendo la codirectora de las veladas. Allí permanecí dos años, llenándome de aprendizajes, de conocer gente maravillosa, de crecer como artista y como persona.

María Luz Bayona, me presentó a la poeta Ángela Penagos y a la artista plástica María José González, a través de ellas he conocido grandes personajes de la cultura. 

Hablando de tejidos y de redes sociales,me encuentro un día con un mensaje de  un mexicano llamado Mariano Salcedo Zaragoza, escritor y periodista -autor del libro «Personajes Notables de Parral”- y me dice: envie sus escritos a una editorial española y yo le hago el prólogo;  me pareció una idea fantástica y acepte.

En eso estábamos, construyendo el prólogo, cuando se enfermó, fue un 24 de diciembre, desde la clínica pidió gestionar el resto de los escritos para hacer el prólogo. 

El siete de enero Mariano Salcedo ,mandó el prólogo, y murió el 12 de ese mismo mes.

Por los caminos del sur, de Agustín Ramírez, fue una canción que él me compartió diciéndome: en un año estará usted en México.Así fue, porque en noviembre de 2014 fui a presentar Mi segundo libro «Los Cantos de la Lluvia» En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 

El maestro Salcedo dejó en mi vida  grandes enseñanzas y me regalo la amistad con su hermosa familia, fueron los primeros lazos que me unirían con México

                         ¿QUE COMO ME SIENTO?

Me siento feliz como mujer, sin dejar de ser una buena ama de casa, soy un puente para otras artistas y el arte. A Través de las puertas que nos abre la Sede Alterna de Cultura Envigado y Radio Cipa Estéreo.


Palabras de Lilia Estela Salcedo Allard, hija de mi Maestro Mariano Salcedo Zaragoza, para la presentación del libro Lluvias desatadas.


Este es el resultado de mi palabreo con  la hermosa poeta Devora Dante, en La Casa de Lectura Barrientos.Con  amor: Elena L.

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