Perfiles: Sonia Velez Salazar.

«La alquimia se trabaja con la energía, todo hace parte de ese mundo mágico.»   

Soy una mujer apasionada, !Estoy, y se acabó.
Las medias tintas, para mi No aplican!

Soy Sonia Estella Vélez Salazar, Mis papás eran Maestro y Enfermera y los rotaban por muchos pueblos. Estaban trabajando en San Carlos Antioquia, cuando yo nací. Somos dos hermanos y dos hermanas.
Estudie en el colegio Eucarístico del barrio la Milagrosa, mi mamá se esforzó para que yo fuera  a un colegio privado. Era una niña tan difícil, que las monjas le decían a mi mamá: !porque mejor no la mete a un internado!

La Milagrosa, para esa época era uno de los  barrios más violentos de Medellín. Me toco la época de las bandas, de los combos; fue una época muy espantosa en el barrio. Mi hermano-el que me sigue- y yo, nos salvamos por una razón: ingresamos al grupo juvenil de la parroquia.

Además, que me gustaban el arte y la música. Tenía quince años cuando me metí a estudiar música, estudié cinco años violín, solfeo y composición. Eso a mí también me salvo, la música me salvó. Era de mucha disciplina, me levantaba a estudiar a las cinco de la mañana. Tengo mucho que agradecerle a mi mamá que me apoyó; ella me regalo el violín con miles de sacrificios, me pagaba las clases que eran muy costosas. Pienso que eso me salvo por ejemplo, de meterme en drogas.


La situación era compleja en el barrio, incluso mi hermano menor,  se estaba perdiendo, entonces mi mamá dijo: ! nos vamos de aquí!, ella buscaba apartarlo de ese mundo; hoy en día él es un investigador de la Universidad Bolivariana.
Terminé el bachillerato, ya era una niña juiciosa y disciplinada. Ingrese a estudiar Antropología en la Universidad de Antioquia, pero no me gustaba mucho el ambiente. Era a mi modo de ver muy pesado, mucha marihuana, si le añadimos a ello que vivíamos en Laureles, eso se me volvió un problema con los compañeros, me decían: ¡burguesita! Y si estudiaba, era el problema por mis notas altas, era una época de mucho acoso estudiantil. 

Y un día, conocí al papá de mi hija,

con él me toco aguantarme muchas cosas porque es una persona muy difícil, pero digamos que valió la pena, tuve a mi hija y con ella tuve muchos aprendizajes.

El día que mi niña nació,
yo no tenía idea de cómo era un parto, llame a mi papá, y él me llevo a la clínica Seguro Social, mi mamá trabajaba allí y me atendieron súper bien. Carolina, mi hija, nació con paladar hendido,eso fue una complicación. Al día siguiente  al parto me dice la médica, ella tiene un problema;succionaba y le salían los alimentos por la nariz.

Yo no sabía que era lo que me esperaba, fue una situación muy difícil, diría de lo más duro que me ha tocado vivir. A los cinco años  Carolina, ya tenía siete cirugías encima, era ir y venir a terapias del lenguaje; ella no sabía decir ni papá, ni mamá, y ahora habla tres idiomas y yo digo: ¡se puede! ¡Claro que se puede! Dios la mando con paladar hendido para que pudiéramos potencializar en ella los idiomas.


Cuando Carolina nació deje todo, la música, la antropología, todo. Intenté luego volver a estudiar y quise aprender flauta traversa, y como casi todo en la vida tú lo pides y te llega. Me llegó la flauta, mi Hermana estaba en Estados Unidos, y me dijo, te voy a regalar una. Entonces ingrese a la Universidad de Antioquia a estudiar, pero no era el momento. Conocí a un chico que quería estudiar flauta traversa, no tenía con que comprarla y se la regalé.


El papa de Carolina era un hombre mucho mayor que yo, muy celoso, yo no sé qué estaba pensando cuando me case con él, yo creo que estaba buscando a mi papá. Recuerdo que en mi adolescencia yo odiaba mi papá entrañablemente, me parecía un tipo horrible, fue muy “toma trago” y perdí la figura paterna, y claro la pareja que escogí tenía mucho de mi papá. Ese tipo me interrogaba, me celaba, era una vida toda loca.

Tuve que empezar a hacer un trabajo interno para sanar. ¿Yo decía, porque estas rabias mías? Por naturaleza yo tengo un temperamento fuertecito, pero eso iba más allá de mi temperamento. Empecé a sanar mi relación con la figura paterna. Pude ver a mi papá con otros ojos, lo vi como el  gran hombre, como el ser humano, que estudio, que tiene talentos, muchos, que junto a mi mamá impulso en nosotros este cuento del conocimiento.

Carolina tenía cinco años, y yo solo pensaba en ella, en sacarla adelante con su dificultad, mi mamá me dijo: ¿vos no vas a estudiar? ¿Para qué? -le dije. -Ella me propuso: escoja la carrera que yo se la pago. Y me dijo, ese matrimonio suyo no va para ningún lado, las mamás saben, son brujas.

Ingrese a la Bolivariana a estudiar publicidad, y fue un cambio muy brusco porque yo tenía 25 años, pero mis compañeros tenían 17, muy complicado para mí, fue difícil. Yo, tengo mucho que agradecerle a Claudia García, una compañera, que se me acercaba y gracias a ella me fui adaptando y pude terminar la carrera.

Y llegó una época demasiado oscura a mí vida,
yo diría que fue como una depresión. No quería nada, muy perdida, no sabía cómo para dónde coger, ya me había separado. Estaba como esperando la muerte. Mi mamá, se preocupaba muchísimo, pero en medio de toda esa oscuridad entendía que mi hija necesitaba estudiar idiomas. Inmediatamente aprendió a leer y a escribir la metí al Centro Colombo Americano. No sabía ni con que iba a pagar y, estudio 10 años allá . Yo estaba tan perdida que no quería que ella fuera igual, entonces me esforcé en darle herramientas, para que fuera independiente, una mujer segura.

Lo que me volvió de nuevo a la vida, fueron dos cosas: la comunicación comunitaria y la Universidad de mi hija.
 Tengo que agradecerle mucho a Neftalí Cano, de la secretaria de Comunicaciones y al presidente de la JAL de mi comuna 11, que viendo la ineficiencia de la persona que dirigía el periódico comunal, me invito a hacer la revista. Allí nace, Conoce Tu once.

Para mí la revista es un hijo que nació en el 2009.

Ese proceso, me saco de esa oscuridad a nivel personal e incluso a nivel profesional. Saber lo queya sabía, me permitió organizar la revista. Mas tarde la Universidad Bolivariana, se fue anexando con estudiantes.

Lo que No me gustó. 

Es muy complicada la parte comunitaria en cuanto a nivel de Presupuesto Participativo, eso no me gustó. Muy agresivos los lideres, muchos conflictos internos, y yo pensaba: ¿porque aparecí yo en este medio con gente tan conflictiva? Y, si el otro es espejo mío, ellos me están enseñando como no hacer las cosas.

Entonces el presidente JAL me decían: usted tiene que sacar “pies de cocodrilo” ¡aguante, no se iguale con ellos, ignórelos!, cuando en las comisiones a mí me insultaban  me quedaba callada y, sudaba, porque mi temperamento no es así, pero aprendí a calmarme; donde quiera que iba me insultaban, El proceso me canso, pero pude hacer muchas cosas con la revista.

 !Usted tiene en sus bolsillos lo que en su cabeza le cabe!

Un día mi hija me dijo que tenía que ir a la universidad.

Eso a mí me motivo a trabajar más duro. Me dije: Yo soy capaz, Claro que tengo que ser capaz. Implemente la estrategia de fraccionar, que consiste en: Cuando la meta te parezca muy alta, divide tu objetivo en pedazos. No es lo mismo pensar en 120 millones, que, en 5 millones. Y además estaba el componente que a mi no me gusta que me manden; así las cosas, debo de ser mi propio jefe y hacerlo bien, trabajar duro y pagarme muy bien.

A mí no me gustan las oficinas, los puestos, los cargos, trabajé en la registraduría de Bello un año y fui jefe de mercadeo en una empresa grande, pero eso no es lo mío, no me acomodo.

El reto era, pagar una carrera como la de mi hija tan costosa, solo haciendo labor comunitaria.

Me descubrí unas grandes habilidades, una de ellas es gestión. Un día, me dio por ayudar a mujeres cabeza de familia y me fui para el Centro Comercial Obelisco y, gestioné una feria con todo para ellas, gratis.

Traía las capacitaciones a mi comunidad, conseguí ayuda para la comunidad, y de paso hacia por mi y por mi hija.A la comunicación comunitaria, tengo todo que agradecerle, me permitió conocer gente, salir de la depresión. 

El papá de Carolina hablaba inglés, latín, leía Ulises, era de un discurso elevado y me miraba como una estúpida; con el tiempo yo dije, es mejor un hombre más básico, incluso que te admiré un poquitico. Ahora me case con un hombre sencillo, pienso que es la experiencia bonita de casarme a los cuarenta y pico de años, me case por “la iglesia”-sacramento católico del matrimonio- con lo costoso que es casarse por la iglesia. yo le pedí a Dios: mándame un hombre para cuando mi hija se vaya yo no este sola y así fue, tal cual. Todo lo que necesitas fluye.


Cuando nos conectemos con la divinidad. Adquirimos poderes.

Aprendí lo extraordinario de la cotidianidad.


Esos ocho años que estuve como en la sombra, !aprendí tanto! aprendí de nuestro poder para resolver asuntos pequeños y grandes.  Estoy segura, que la vida la resolveríamos  así de fácil si quisiéramos, si potencializáramos esa intuición.

Tenemos poderes ocultos que aún no hemos explorado, sufrimos teniendo la medicina en nuestro interior. Me gusta explorar, aprender, sobre todo de la parte esotérica, sanar a otros, sanarme a mí misma con la luz divina, la misma intuición te dice que necesitas. Yo te digo de cosas reales, en mi cuerpo, por ejemplo: una vez tuve una hemorragia horrible ocasionada por miomas en el útero y fui donde el médico; Lo primero que quieren los médicos es operar, cauterizar, cualquier cosa, menos entender la enfermedad. Decidí no volver y auto-sanarme. Nunca volví a tener hemorragias, nada de eso. Sane en mi alma, mi relación con el masculino.

Pienso que cada quien tiene la intuición para sanarse y digo sanarse desde la relación con papá y mamá. Sanarnos de tantas cosas, que aún con todo el amor hacemos equivocadamente. He replanteado tanta racionalidad, me pone a pensar cosas que no están en este plano, que hay realidades alternas, como por ejemplo los ángeles, saber que está ahí para servirte, para ayudarte.

!Usted tiene en sus bolsillos lo que en su cabeza le cabe!

He aprendido mucho, porque soy juiciosa, estudio libro, cuaderno y lápiz en la mano.
Sé que es lo que tengo que potencializar y que tengo que neutralizar.
Pienso que la gente todo lo mide en dinero y, claro que es muy importante, le gusta a todo el mundo, pero de dientes para afuera; porque la verdad es que la mayoria de las personas le tienen miedo al dinero,no se atreven a ir más allá.

Cuando logras hablarle al inconsciente !ahí, cambio la vida!

Otra cosa que te cambia la vida es salir de la zona de confort, es arriesgarse.
Soy una convencida de que hay unos hilos invisibles, que donde tú los logres tejer podrías tener una vida tranquila, sin afugias económicas, sin enfermedades, ahora eso no significa que estás viviendo en el cielo.


La alquimia se trabaja con la energía y todo hace parte de ese mundo mágico.

Y, por que tengo que vivir donde no quiero? vestirme con harapos? si en el universo hay suficiente para todos, para vivir bien, dignamente! vivir la vida abundante!
¿Como sobre-viviré en medio de un mundo caótico y pasar inadvertida? aprendiendo a moverte ahí en el mundo caótico.
Yo le digo a mi hija; ¿sabe quién la educo?, A usted la educo la Revista Conoce tu Once!

Ahora yo le digo a la gente:!Si yo pude, usted también puede.! 

Este es el resultado de mi palabreo con la hermosa Sonia, en la biblioteca EPM, ubicada en la Plaza de las Luces, centro de la ciudad de Medellin. Gracias mágica mujer, por el aprendizaje.

Con amor Elena L.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *