Por años busqué mi vocación, esta es la historia.

Mi nombre es Marisol Gámez

El narrador de una historia es el que la escucha y el que la lee, es quien la destaca por sobre la enmarañada página de su vida. ” Henry James, en El arte de la novela.

Aguascalientes, Mexico

Mi vida enmarañada inició en mayo del 1979 en la tierra de la gente buena y del cielo claro, según dice el escudo heráldico; lo que no se duda es que es tierra mexicana, seca, amarilla y plana, donde el sol pega fuerte y viento acaricia tibio.

La regla dice que uno nace con su vocación en medio de las manos, en la frente como un tercer ojo, sin embargo, por más que giraba las manos, me miraba al espejo, no podía notar nada. “¡Yo seré doctora! ¡Yo seré maestra!” ¿Y yo qué seré? Me preguntaba.

“Un día aparecerá tu vocación” decía mi madre como si le hubiera preguntado por un objeto perdido y sin valor “mientras, por qué no haces algo que te guste”.

Tranquila por sus frases, caminaba hacia el librero y tomaba El continente misterioso, de Salgari, Robinson Crusoe, de Defoe o cualquier otro que tuviera ilustraciones exóticas. Me entregaba a la lectura, al fin, faltaba tanto por convertirme en adulto.

Yo nací sin vocación, me dije…

Las etapas de la vida fueron llegando como cuando amanece, yo las veía pasar como pasaba los días, leyendo un buen libro; luego terminaban y las despedía apagándoles la luz, olvidándolas por las noches y yendo a dormir, y ahí, donde mis padres me creían dormida, miraba los puntos morados y azules de la oscuridad pensando que, por alguna razón misteriosa, yo era la excepción de la regla, había nacido en blanco, sin saber qué haría con los días.

Además de elegir una carrera universitaria lanzando un dardo al blanco, con los ojos cerrados y deseándome la mejor de las suertes para ese año de promociones universitarias, hice lo mismo que todos los jóvenes universitarios. Mo

Lo que sea que tú, estés pensando, seguro lo hice, para matar el tiempo que transcurría entre eso indecoroso de tus suposiciones y lo virtuoso, si es que se le pudiera llamar así alguna a acción mía, seguí leyendo ¿qué más podía hacer las noches de lunes a jueves?

Era emocionante, era un péndulo que llevaba de Las amistades peligrosas (De Laclos) a La Divina Comedia (Dante) bueno, quizás exageré un poco, lo que quise decir es que la vida juvenil tiene de todo.

No creas que las tareas, el puñado de países que me vieron andar con una mochila en la espalda y las diversiones en exceso me hicieron olvidar las obligadas preguntas sobre el futuro. Estaban más vivas que nunca, sobre todo porque había tomado decisiones tan significativas como decepcionantes, como cruzar por las Ciencias Políticas con su deleitables Príncipe, El contrato social, Liberalismo, Democracia en América útiles para enamorar al estudiante, pero tan olvidados por los practicantes; experiencia semejante encontré al dar el sí frente al altar ¡cuántas semejanzas! ¡cuántos paralelos!

Y Las mil y una noches siguieron en penumbras vacuas a aquella pregunta que le hice a mi madre; el dardo seguía su rumbo e ignoraba si algún día daría en el blanco. Fui Nora sin saber si vivía su tensión por la economía doméstica o solo leía Casa de muñecas (Ibsen)

Entonces tomé conciencia de que la vida se había puesto seria conmigo: conseguí un trabajo en el gobierno. Aquellas inquietudes sobre el futuro comenzaban a convertirse en miedos victorianos, a saber; esos que te obligan al recato y ver fantasmas, pero para aliviar mis males, consumí de su mismo veneno, el producido por Wilde, por James.

Los hijos me crecían tanto como la colección de libros a la que le dedicaba los días, y mi mente se fue llenando de tantos sucesos ficticios y verederos, que luego, ya no podía diferenciarlos.

Supongo que me expuse demasiado a las narraciones, que algunas ideas comenzaron a salirse de los libros para convertirse en una posibilidad distinta y ajena al papel; se tornaron vapor sutil e intenso enredándose en mí como odaliscas indecentes. Susurraron a mi oído, un como un enjambre de abejas que me quitaba el sueño, me asediaban. Solo quedaba por saber si yo tenía el valor de hacerlo.

Leer viejos y nuevos autores se convirtió en la obsesión, en mi verdadero sentido.

Volví a la colección de libros, pero ya no era su lectora evasora de la realidad en busca de entretenimiento, sino el sabueso dispuesto a descubrir los trucos, los hilos y tramas, indagadora inquieta de sus formas; la única manera que tenía para probarme era entregándome completo; me despedí del trabajo, solo así desarrollaría los anticuerpos, me inmunizaría a ese asedio que me enfermaba, leer, escribir, leer, escribir historias, cuentos, poemas.

Sigo padeciendo las fiebres de la lectura, me traen las alucinaciones de la escritura. Algunas tardes la lluvia rompe la rutina seca de estas tierras, su frescura me remite a tiempos pasados, en recordar el asunto de la vocación ¿vendrá algún día? tal vez nunca.

Mientras tanto, sigo el consejo de mi madre, hago algo que me gusta. Me dedico a descubrir escritores y gano los pesos dándole al mundo una probada de sus talentos. Qué me importancia tiene ya encontrar mi vocación ¡Por mí que se vaya al carajo!

Mi semblanza profesional dice que soy Maestra en Ciencias Humanísticas y Literatura por el Tecnológico de Estudios superiores de Monterrey.

He sido ganadora del primer lugar del concurso Cuéntale tu cuento a la Nota Latina edición 2016. Este concurso que convoca a todos los escritores en español en los Estados Unidos de América.

He publicado poesía en la antología Equilibrios Contrarios tributo a Federico García Lorca y se publicó mi cuento ganador Delicias Mexicanas en el libro Todos contamos. Selección de cuentos premiados.

Miembro de la Asociación de Poetas y Escritores de Miami.

Fui jueza colaboradora en el concurso Premios Literarios North Texas Book Festival 2017, sección literatura en español.

Formo parte de los Escriventores grupo de escritores que crean literatura en español para público migrante en los Estados Unidos de América.

Actualmente escribo cuento, novela, poesía, artículos, crítica literaria y reseña de libro. Soy promotora de libros y autores en el mundo de habla hispana en la agencia  Mesa Literaria. www.mesaliteraria.com

6 comentarios de “Por años busqué mi vocación, esta es la historia.

    • LetrasVinotinto dice:

      Gracias por tu valioso comentario y por la admición por una exceelnte historia, A Marisol gracias por compartir!

  1. Susana Martinez dice:

    Felicidades Marisol ! Es impresionante la narrativa qué haces, definitivamente esta es tu vocación, que sigan los éxitos !!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *