El Oeste también existe, Mirta Mabel Brito

Recuerdo los eneros de mi infancia, en la querida Tucumán, visitando a mis abuelos. El río era cómplice de nuestras travesuras más inocentes y de las reuniones familiares, las comidas típicas del lugar. Son los recuerdos más bellos que añora la pequeña que habita en mí.

Mi historia se teje antes de haber nacido, a través de mis padres. Ellos, nacidos en la provincia de Tucumán, cuna de la Independencia de nuestro país, se trasladaron siendo aún muy jóvenes, desde un pueblito llamado Lamadrid a la imponente Buenos Aires para probar suerte y darle otra oportunidad al destino.

Es así, como Esther y Martín, luego de un período de noviazgo, se casan un 3 de marzo de 1965 y, al año siguiente, un 28 de diciembre, en el barrio de Belgrano, yo, llegaría a este mundo.

Contaba con tan solo un año cuando nos trasladamos los tres, de Caballito a Merlo, una localidad del oeste del Gran Buenos Aires (también denominada conurbano bonaerense), el cúal albergaría mi infancia y sería mi hogar durante toda mi vida.

Las manos de mi padre fueron las que diseñaron nuestra casa, con esmero y dedicación; las de mi madre las que crearon el cuidado, sus comidas deliciosas, su acompañar constante.

A mis casi tres años, llegaría mi hermana y luego, con trece años y comenzando mi secundaria, la familia se agrandaría con la llegada de mi tercera hermana.

Al terminar mis estudios secundarios, descubrí que la docencia era lo que verdaderamente deseaba hacer. Pero la vida me tenía reservada otra etapa. Me casé y fui madre. Mis hijos poblaron vacíos y frustraciones. Mis sueños tuvieron que adormecer durante muchos años.

Dicen que estamos hechos de instantes, tanto de los buenos como de los malos, y que de estos últimos son de los que más aprendemos…

Así fue como tuve que rearmar mis partes, salir del abismo y resignificar mi existencia. El ideal de familia quedaba atrás. Separada, con mis tres hijos, debí armar mi propio rompecabezas y construir un nuevo modelo. Mi madre enfermó y en su lucha constante una mañana de abril partió de su sufrimiento.

Luego de mi etapa de duelo, decidí volver a estudiar. Con el apoyo de mis tres hijos y mi papá comencé el profesorado de Lengua y Literatura, decisión que me daría la mayor de las satisfacciones. Mi vida cambiaba radicalmente, pero algo en mí faltaba.

Durante toda mi vida fui lectora. Amé la literatura desde niña, así como el arte en todas sus formas. La escritura en pequeños instantes siempre estuvo presente. Aun así seguía faltando ese algo, no encontraba el rumbo ni la manera de iniciar un camino en el que realmente me encontrara.


Diciembre del 2016

Fue determinante al conocer a un ser único que abriría una puerta nueva y cambiaría mi vida por completo. Se convirtió en la mano que me trasladó a un mundo distinto, el de las letras y también al camino más importante, el del amor.

En Mariano Dorola, escritor y ser humano excepcional, descubrí todo aquello que soñaba encontrar. Desde el primer instante, su esencia me conmovió y cautivó. Descubrí al poeta, al ser humano y su vocación de servicio, para luego descubrir al hombre de quien me enamoraría.

Este nuevo transitar me llevaba siempre a él. Ingresé inmediatamente en su grupo solidario que apadrina un hogar de niños en tránsito, en la localidad vecina de Moreno. Me involucré con cada uno de los chicos y de sus historias, desde el amor y desde el lugar que más sabía, brindándoles apoyo escolar.  Inicié un taller de escritura para nutrirme de las letras y perfeccionarme. También comencé a participar como colaboradora del programa de radio que Mariano tenía desde el 2016.

Sin pensar, sin poder dejar de lado nuestro sentimiento que cada vez se hacía más fuerte, como un cuento, quizá como un milagro, nuestras almas se encontraron y así nació nuestro amor, ese que tanto habíamos estado buscando.

Junto a Mariano iniciamos el sueño de estar juntos no sólo en la literatura, también en lo solidario y cumplir el sueño de unir nuestros caminos  en la vida. Continuamos con la actividad solidaria y literaria.

En mayo de 2018 concretamos con Mariano uno de nuestros anhelos más deseados; así nació el Café Literario El Arte Sirve, en el Parque Cultural de San Antonio de Padua, localidad perteneciente al partido de Merlo.

El Arte Sirve, es un espacio creado y pensado con el propósito de hermanar a todas las manifestaciones artísticas, tanto desde la literatura como la música, las artes plásticas, para que el arte sirva para el otro, y nos sirva a nosotros mismos, donde cada uno de los concurrentes son protagonistas. Contamos con una página en Facebook denominada El Arte Sirve donde difundimos nuestras novedades y noticias culturales de la zona.

Porque soy mujer

En marzo del 2019 participé del Primer Concurso Internacional de Poemas “Porque soy mujer” que se realizó en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, en Buenos Aires, Argentina. Allí fui premiada por La Sociedad Argentina de Escritores, La Academia Argentina Bonaerense de Literatura Moderna y la Revista  Letras Vinotinto, con mi obra: Sin nombre.

SIN NOMBRE

Los días transmutan la noche eterna
de inviernos tajantes que desfloran primaveras,
que ensordecen tu alondra
 y despluman tus alas blancas.
Calla tu voz agónica de bramidos
entre golpes que hostigan tu cuerpo yaciente.
Sucumbe la risa en un apagado cielo
de un aire  asfixiante que te condena.
Entonces, un sin consuelo fluye por tus venas abiertas,
socava y mancha la sinrazón de todos tus espacios.
Giran tus ojos dentro de un abismo
donde la furia de la tormenta azota sobre tu rostro.
No lava la inmundicia de sus huellas
que habitan en las heridas de tu cuerpo doliente.
Ya no serás hija      no serás madre,
tampoco ellas podrán  volver a verte.
El despojo mutila de un zarpazo al olvido
y enferma la memoria para siempre.
Mientras,  la creencia de todos los tiempos
se extingue como relámpago en un mísero instante.
¡Lacrimógena vida de un desierto enlutado de sombras!
¡No!     No puedes huir hacia el alivio de las libertades,
ni volver atrás al tiempo.
Te quitaron la edad , la belleza, la vida
                                                y tu nombre perfecto. 
             

 MIRTA MABEL BRITO. Merlo- Buenos Aires – Argentina

La escritura fue y es mi refugio, mi liberación. Fue así como pude abordar el decir desde lo más profundo, desde la ficción, desde la creación,  hasta la impronta que una, como escritora, puede manifestar en el entramado de historias.

Amo la narrativa, pero en este tiempo la poesía me tiene atrapada con su musa y sus emociones. Mi inspiración surge de abrir mi esencia, desde el amor encontrado, desde mi alma, sin dejar de lado las temáticas actuales, comprometida con el otro y para el otro, siempre desde el dar y desde el único camino posible: la palabra.

Gracias Mirta Mabel Brito,por narrarnos tu mágica historia, Por creer que aquí se tejen Historias; con amor Elena L.

5 comentarios de “El Oeste también existe, Mirta Mabel Brito

  1. Mariano Dorola dice:

    Felicitaciones. Desde lo más profundo de mi ser Sra. Mirta Mabel Brito. Su esencia brota de sus profundidades y fluye como manantial por los causes del mundo. Por donde bebemos la sed de la palabra, los afortunados que llegamos a tu vida.

  2. Mónica dice:

    Que orgullo siento al saber que es mi prima, esa mujer que nunca dejó de luchar y perseguir sus sueños . Que fue un ejemplo para sus hijos siempre!!!! Y con esa sonrisa que sólo muestra la transparencia de su alma dulce y serena. Te quiero primis!!!!!!!!!!!

  3. Estela dice:

    Felicitaciones!!! Cuánta felicidad brindas!!! Sos una gran y hermosa persona, que se refleja en cada gesto y que se merece continuar con la realizacion de logros !!! Te quiero mucho hermana-amiga del alma!!!

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