La voz de la guía pierde importancia. Elena Loaiza

Hoy es un día para recorrer la historia; desayunamos Changua con pan y café unas, otras caldo de costilla , y viajamos  al Museo Nacional.

En el hall del museo posamos para la foto histórica; mientras esperamos la guía que nos da el ingreso: el Museo Nacional o la penitenciaria del panóptico.

Fue  una idea diseñada por Jeremy Bentham, -va narrando nuestra guía –  llamada así por su forma en cruz y las rejas en las convergencias que permiten vigilar desde el centro  y en los tres pisos del edificio, toda la actividad de los prisioneros.

Cuando inició la construcción de la cárcel del Panóptico, este lugar quedaba a las afueras de Bogotá. Conforme fue pasando el tiempo, el lugar empieza a quedar en el Centro que hoy conocemos, luego se fue necesario pensar entonces en una alternativa diferente para recluir a los prisioneros de la capital y se construye la cárcel de la Picota.

En los minúculos salones se hacinaban presos, sometidos al frio, al hambre, las torturas y el abandono; esta fue una carcel para hombres mujeres y niños.

Pintura en la pared hecha por un prisionero de
la cárcel del Panóptico

A partir de este momento, de estas palabras, salidas con gracia en la juvenil voz de nuestra guía, caminar por las galerías del museo atormenta los sentidos  y taladra el alma; el frio, el dolor que albergan sus paredes empieza a revivir y a envolvernos. Ahora  se escuchan los ecos de aquel pasado tortuoso de una patria que duele hasta lo más profundo de la médula.

Esté fue un lugar de torturas y de infamias, susurramos Chechi, Elizabeth y yo,  sentadas en banco del museo,  ¡aún para los niños!

Ya no escucho las voces de mis compañeras y docentes,solo gritos de dolor en las gargantas de vidas en desesperanza. Particularmente para mí, el recorrido y la voz de la guía pierde importancia.

Tatuarse en la piel y recordar que ella tiene memoria que aquí se tejen historias.

Hasta llegar al momento de tatuarse la importancia en la piel; ejercicio de memoria propuesto por la guía. Todas, el compañero Felipe y los profes, lo disfrutamos y salen a relucir sentires, deseos y memorias. Historias, ¿qué puede ser más importante  que llevar como humanidad un legado de dolorosa infamia? Ay país, país, país! Humanidad que duele hasta lo más profundo del ADN del alma.

El almuerzo en el  colorido barrio  San Diego,

el cúal está aledaño al Museo Nacional, todo un disfrute al paladar y a la vista. Su estrecha calle, sus casitas y su vista al Cerro Monserrate;  un placer que refresca el alma, finalizamos con un delicioso  café y luego…

A transitar por  La Séptima, la misma  que ante nuestros ojos se ofrece como  un espectáculo lleno de vida y alegría, por todos lados se ve una Bogotá diversa atractiva y con desarrollo.

Caminamos  Hasta llegar a La Plaza de Bolívar, a su alrededor se encuentran El Congreso de la República, La Casa de Nariño, El palacio de Justicia, La Catedral Primada. La plaza de Bolívar es sin duda referente histórico, no solo de la ciudad, también de la patria Ha sido escenario de hechos como el Bogotazo-, lo escuchamos en la mañana- de funerales de personalidades públicas, de manifestaciones políticas, de la toma del palacio de justicia y otros tantos acontecimientos, durante más de 200 años.

Ella se imaginó una barca para cruzar el rio magdalena

Para llegar al museo debemos agilizar el paso- dice Luisa, yo miro sus pies que ya per se tienen agilidad propia, miro los míos adoloridos, ella gentil me ofrece su brazo para ayudarme en la caminata, como si leyera mis pensamientos, vamos avanzando en grupos de  acuerdo a intereses y agilidad.

El  Museo del oro tiene exposiciones permanentes y varias  colecciones como las de la Ceremonia de El Dorado, La balsa de El Dorado, Detalles de la balsa muisca y otras reliquias, no dejan de sorprendernos. Andrea es un click constante.

Estefanía se desilusiona al conocer la balsa, Ella se imaginó una barca para cruzar el rio Magdalena, Felipe se retuerce de risas.

Ahora ingresamos al salón de la ofrenda, estamos en una habitación oscura, sus puertas se cierran y en un instante todo se ilumina para descubrir cientos de adornos de oro que nos rodean.  Momento majestuoso, donde pudimos apreciar cerca de 34.000 piezas de orfebrería de diversas culturas prehispánicas.

En el primer piso me cruzo con Diana; Liliana y Lourdes, que vienen de visitar la tienda, Voy cojeando hacia la tienda, me giro y  a mi izquierda un inmenso Letrero, miro a mis compañeras todas se imantan hacia la salida, a mi particularmente me llama la EXPOSICIÓN PARTERÍA,  como saber ancestral y práctica viva, ubicada por estos días en el museo. Allí,  las parteras afro del Pacífico visibilizan sus saberes tradicionales, saberes alrededor de las plantas medicinales, los vahos, los sobijos, el parto humanizado, del cuidado del cuerpo y la salud y de muchos otros temas, documentando la maternidad y el parto durante cientos de años. Reza el cartel.

Foto exposición sala

Todo un mundo de La medicina ancestral espiritual,  como tejido social y comunitario. Regresamos al Hotel algunas, otras se quedan en la  Avenida Séptima

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