Un tinto en el Málaga. Elena Loaiza. Colombia.

Son las 9:40 de la Mañana, y estoy ante un pocillo de café en el Málaga, escuchado el tintineo de los trastes bajo el efecto del agua del grifo, acompasado con las voces de los vistantes, que se dan cita a esta hora en el Salón.

La demanda por excelencia es: un tinto (café expreso).

Cerca a la tercera columna, de las cinco del bar, me siento para hacer sociologia visual. Puedo adivinar por el uso del calzado, el status, sexo y edad de los visitantes. En los altavaces suena bajito un tango de antaño. El lugar se va abarrotando de voces, casi todas cansadas por los años. Son pasos lentos vencidos por el tiempo. Almas llenas de experiencias se despalzan y van ocupando las mesas, de a cuatro, tres, dos, una sola persona ante un pocillo de tinto.

-Un tinto por favor.

-Buenos días, un tinto por favor.

¿Que desea el caballero ? -un tinto, por favor .

Dos señores platican cerca a mi mesa, aseguran que el negocio será redondo dado que mañana, más o menos a las diez, se define la novela.

Un caballero con camisa, boina, y correa rojas, cuenta monedas con mano temblorosa desde donde se deslizan ruidosamente sobre la mesa, el eco del sonido del metal al caer, responde: suficiente.

– Un tintico, dice con la voz apagada. Me acompaña el tinto con un vaso de agua, por favor. Claro, responde la hermosa chica que atiende las mesas, regalandonos su delgadisima sonrisa. El agua es gratis, para el tinto le alcanza. La buena energía, le dice, dejando ambas bebidas sobre su mesa.

Van llegando al viejo salón nuevos bebedores de tinto.

Tres caballeros en una mesa departen al calor de un tinto y se frotan las manos, gesto un tanto extraño, si tenemos encuenta que Medellín por esto días arde de calor.

Dos mesas más adelante un anciano lee con absoluta concentración las noticias en un periodico local acompañandolas de un tinto; al parecer va llegando a la recta final. El café se enfria sobre su mesa, sobre la mía tambien. En la mesa contigua, otro anciano llena un crucigrama a razón de letra por minuto.

Un tinto por favor, por favor dos tintos.

-Buenas, un tinto por favor.

-¿ Que te págo?

-Tres tintos, dos tintos. un tinto.

¿Un tinto ? Si, un tinto .

-Son mil cuatrocientos pesos. O el importe de esta historia. Se habilita el recurso en el fondo de la vieja billetera roja.

-Pago un tinto. ! Muchas gracias!

Con Amor: Elena L.

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